La mejor forma de refutar el argumento de quien dice que el "yo" no existe es darle un piñetazo en la nariz y preguntarle qué o quién es aquello que está sintiendo el dolor.(Una refutación similar propone Chesterton para el solipsismo, con la diferencia de que en el argumento de Chsterton la prgunta es ¿Qué o quién te pegó?)