Todo número crea a su alrededor una configuración. Algunas de estas configuraciones son favorables, otras son desfavorables y algunas son neutras. Esto explica por qué algunos números son de buena suerte, otros de mala suerte y otros ni lo uno ni lo otro. El 13, es bien sabido, es de muy mala suerte. Algunas pruebas:
1) Todas las personas nacidas en el siglo XIII tarde o temprano han muerto.
2) Todas las personas que participaron, en los siglos XVI y XVII, de expediciones marítimas formadas por una cantidad de hombres que era múltiplo de 13 también han muerto.
¿Hacen falta más pruebas?
Por eso este blog nunca publicará entradas en días que lleven el número 13.
